miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuando nos damos cuenta de que vivimos

Cuando nos damos cuenta de que vivimos. Ese momento en el que la vida estalla, hace ruido. La vida como el nacimiento de una estrella. La vida como una tetera que silba. Ese momento en el que los recuerdos pesan y el presente grita. El tiempo perdido duele. Cuando la prisa invita a la pausa. Cuando nos damos cuenta de que vivimos, hacemos balance. Números rojos. Limpiamos, reciclamos, guardamos. Respiramos hondo, muy hondo y volvemos a empezar, retomamos el camino. Cuando nos damos cuenta de que vivimos, despertamos una belleza hibernada. Abrimos las puertas al abismo, el vértigo nos cala como el agua en la tierra. Cuando nos damos cuenta de que vivimos, amanecemos en otro planeta con otro nombre, en otro tiempo, con otras caras, con otras miradas.

martes, 10 de abril de 2012

Aunque comamos flores

Hoy mis manos
son tierra
resquebrajada.
Sequía de días intensos.
En mis sienes palpita
el tiempo perdido.
La mirada descansa
y el chaparrón
enturbia la imagen fija.
Mañana el mundo seguirá girando.
Hoy seguiré comiendo flores,
rumiando palabras.

miércoles, 8 de febrero de 2012

A mi abuela


Caminas por los recuerdos
paso a paso,
lentamente.
Conoces la senda y
paseas serena,
con la tranquilidad,
con la certeza,
de haber amado,
de haber sufrido,
de haber caído,
de haberte levantado,
de haber vivido.
Tus ojos hablan de ti,
vocean lo que has sido
e irradian lo que eres
en tu sillón apacible de existencia.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Confesiones

Si aquel día hubiéramos pasado de largo
(como pasan los días cuando
no nos damos cuenta de que vivimos),
si aquel día hubiera sido un día cualquiera,
que empieza y acaba…
Si no hubiera empezado y acabado en ti,
mis ojos no serían mis ojos
ni éstas mis manos,
y mi cuerpo andaría deambulando,
y mi cuerpo sería una vela que se consume.
Hoy no vivo el pasado con melancolía
y el futuro no lo vivo.
Ahora soy más libre
porque somos uno,
porque descanso en ti como la luz en la sombra.

martes, 2 de agosto de 2011

Ventanas de ciudad

Pronto la lluvia golpeará los cristales

de esta ciudad bendita.

Mientras tanto me asomo a esta ventana

y diviso antenas, tejados, cipreses

que me dan la bienvenida a un lugar en el que crezco

y carezco de horas, de días y de años.

El tiempo corre lento pero firme

cuando la lluvia golpea los cristales.

jueves, 7 de abril de 2011

Ella se levantaba pensando
en poner una lavadora.
Su meta se había convertido
en llegar a fin de mes,
su Dios tenía nombre de mujer.
Vivió sin saber que vivía,
se fue pensando que no había vivido.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

A la sombra de un baobab

Sentada a la sombra de un baobab

le leo al viento un poema de Benedetti,

sencillo como lo eterno.

La tierra roja palpita.

No existe el tiempo

en esta isla de almas grandes.